lunes, 3 de junio de 2013

Capítulo 1.


- Señora, ¿A qué hora le digo a la Deejay que venga?
- ¿Cuántas veces te he dicho que no me llames señora, Alexandra? ¡Quiero que me   llames por mi nombre, te lo he dicho un millón de veces! ¡Llamame Susana!
- Se me hace raro llamarla por su nombre.
- Bueno no pasa nada Alexandra. Oye, ¿Que tal con tu novia?
- Pues la verdad estamos muy locas la una por la otra.
- Me alegro te mereces lo mejor.
- ¿Y, usted señora, tiene ya pareja?
-¡Pero que me llames Susana! Pues la verdad es que no, ya como que esas cosas me dan un poco igual, no tengo tiempo para enamorarme.
-Bueno ya encontraras a alguien, eres un gran partido.
-¡Venga  largo! Para de hacerme la pelota que se te da fatal.

Hoy era un día especial para Susana, era su primera fiesta después de a ver sido elegida embajadora del Reino Unido en España. Quería a ver a todos sus amigos de la facultad y de su niñez. Había fletado un avión solo para que los fueran a buscar a sus respectivos países. Claramente tenía que contratar a una de las mejores deejays del momento. Susana tenía curiosidad de conocerla ya que todo el mundo hablaba maravillas de ella. Susana solo sabía que se llamaba Carla y que tenían más o menos la misma edad.

Mientras tanto en otro lado de la ciudad.

Otra fiesta más y más dinerito para la saca. Esa tal Susana es la típica que se quiere hacer la guay delante de sus amigos trayendo a una Deejay. ¡Pero si es una embajadora, esas suelen ser unas sosas! Pero Alexandra, su ayudante, wow, cuando la vi. ¡Está tremenda! Que pena que este cogida porque sino ya estaría en mi cama. ¡Estoy fatal! Bueno esta noche pincharé un ratito y después a pillar cacho que seguro que habrá alguna de buen ver. Paso de las ricachonas, ese no es mi rollo. La Susana esa tiene que ser una estirada, ya que manda a su ayudante a contratarme. ¿Por qué pienso tanto en ella, si no la conozco?
¡Seguro que es la típica niña de papa, a la que consentían todo y que le compraban todo! Esas cosas me ponen de mal humor. ¿Qué me pasa?, es solo una clienta más a la lista. Bueno pasaré de mis pensamientos innecesarios, ¿Qué canción podre poner de principal? Mejor dicho cuales son aptas para este evento. Bueno llevo todas mis mezclas y todo que fluya. No entiendo la razón por la que tengo tanta intriga de conocer a esta embajadora. ¡A lo mejor está soltera! Pero seguro que es heterosexual, aunque las malas lenguas comentan que es lesbiana. ¡Tendré que comprobarlo!
Pero las pijillas no me van, a si que da igual.

Son las ocho, ya queda una hora para el comienzo del evento.

-Carla esta de camino Susana, no te preocupes. Todo está controlado.
-Gracias Alexandra, no sé qué sería de mi sin ti.
-No exageres Susana, pero para eso estoy.
-¿Tú novia viene está noche?
-Pues no se la verdad porque es muy vergonzosa.
-Llámala y dile que la quiero conocer y que tiene menos de una hora para que este aquí.
-¡Vale Susana! ¿Necesitas algo más?
-Puedes descansar y respirar Alexandra. Tranquila.
-Es que nunca había organizado algo así.
-¿La Deejay cuando viene? ¡Se está haciendo tarde!

De repente entra  Alexandra con Carla.

-¡Señora aquí la tiene!
-¿Perdona como me has llamado?
-¡Perdón Susana, se me olvida!
-No pasa puedes seguir preparándote. Que mi chica más importante tiene que estar espectacular.

Alexandra se va y deje a Susana con Carla, a solas.

-Bueno, no nos conocemos, me llamo Susana.
- Encantada, yo me llamo Carla. ¡Eres más guapa de lo que creía!
-¿Perdona me lo dices a mi?
- Si claro, a quien si no.
-¿Cómo das por hecho de que me gusten las mujeres?
-Bueno tú mirada lo dice todo.
-¿Sabes que tengo en mente?
-¡Sorpréndeme!
- Follarte de tal manera, que no lo olvidarás en tú vida.
-¿Estarás de broma, no?
-Claro, claro. ¡Que te crees! Bueno después me merezco al menos un bailecito.
-¡Eso está claro! Ten claro que no me vas a llevar a la cama con tanta facilidad si es eso lo que quieres. No soy de las típicas de las que te sueles tirar, y a parte ni sabes si me llamas la atención.
- ¿Quieres que hagamos la prueba?
-No vas a hacer nada, solo a limitarte a hacer tu trabajo. ¡Para eso te pago!
-Dios que mala leche. ¿No te gusta que te piquen?
-No me conoces y ya tienes estas confianzas. Vas muy mal conmigo. Alexandra puedes venir y llevarte a Carla a la sala para que prepare todo. ¡POR FAVOR!
-Claro faltaría más.

Alexandra y Carla se van de donde está Susana.

-Carla, ¿Qué le has hecho a Susana? Nunca la había visto con ese mal humor.
-Bueno le he estado picando un poco, es que me parece tan estirada.
-Para  nada es una  estirada, se ve que no la conoces. Ella es de lo más normal, yo la adoro. Ya lo comprobaras esta noche.
-Bueno la abre juzgado mal. Le pediré disculpas después entonces.
-Carla si sientes una mínima atracción por Susana, vas por muy mal camino comportándote como te comportas con ella. No es de esas.
-¿Tú como lo sabes? ¿Alguna vez intentaste ligar con ella?
-No, pero estoy todo el día con ella y hablamos mucho.
-Bueno como no me gusta me da igual.
-Susana es guapa Carla y me he fijado como la miras.
-¡Yo no la he mirado! Solo le hago rabiar.
-Bueno si al menos quieres cobrar, compórtate.
-Mira tú y yo no nos conocemos, debería importarte lo más mínimo lo que hago.
-Mira vete a hacer lo que tengas que hacer y ¡lárgate!
-Uno, tú no me mandas y dos la única que aquí me puede dar órdenes es Susana que es la que paga. Tú, ¡NO!

Carla  se marcha y se va a la sala donde va a ser la fiesta y se pone a probar el sonido.

La  Susana esa, seguro que es una niña de papa. Yo ni sé que hago aquí, con lo anti política que soy, y esto seguro que estará lleno de políticos. ¡Qué mierda!

Entra Susana

-¿Pero mira quién es? Es la reina de la fiesta.
-Estaba escuchando lo que murmurabas y quería decirte algo. Esta fiesta es una de las más importantes de mi vida y una “tipeja” como tú, me la va a joder. No mereces que te haya contratado.
-¡Pues me voy! Pero me tendrás que pagar al menos la mitad por haberme hecho venir para nada.
-¡No quiero que te vayas! Solo que no te comportes así.
-¿Así como?
-Como una egocéntrica, chula y más cosas, pero ya no digo nada más.
- Wow, gracias yo también te quiero. Me describes tan bien y solo me conoces de hace media hora.
-Conozco a las chicas como tú, Carla.
-¿Cómo yo? ¡Explícate!
-Bue no, qué vais de duras por la vida, y después sois unas románticas.
-¿Mira podemos hacer algo, Susana?
-Si  claro, dime.
-Que cada una vaya a su rollo y me dejas en paz. Así no nos incordiamos mutuamente.
-¡Dios he dado en el clavo! Eres de esas.
- ¡Por favor déjame en paz!

Alexandra las interrumpe.

-Perdona, Susana ya están llegando todos los invitados.

Toda la velada transcurrió como esperaba ser. La música perfecta, el ambiente perfecto y la compañía acogedora. Susana no se podía creer que todos sus amigos habían venido. Hasta los de Buenos Aires estaban aquí. ¡Qué buenos recuerdos tiene ella de allí! Pero ahora empieza su nueva vida aquí en Madrid. Con gente nueva, pero al menos la ayudante de siempre. La pobre tiene que cambiar de hogar cada dos por tres porque a Susana siempre la trasladan y ella va con ella. Pero Alexandra no podría  vivir sin Susana y eso que al principio sentía cosas por ella. Ahora son como familia. Realmente con hermanas, ahora. Lo que no saben Susana y Alexandra es que Carla les dará un vuelvo de trescientos sesenta grados a sus vidas. Pero poco a poco se irán dando cuenta.

jueves, 11 de abril de 2013

La segunda vida de una rompevaqueros. (Resumen general)

Carla es una famosa deejay de Madrid, alocada, despreocupada y valiente. A sus veinte años es unas de las mejores en su trabajo. Ella nunca pensaba en encontrar a alguien que la quisiese, pero un día como otro cualquiera conoce a Susana una embajadora, con los pies en la tierra, pero inquieta a la vez.

miércoles, 10 de abril de 2013

Poema XX de Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.